Aunque el clima en Islandia suele ser frío, húmedo y ventoso, una fuente inagotable de calor burbujea bajo la superficie.
De hecho, casi todos sus edificios son calentados usando energía geotérmica, en un proceso prácticamente sin emisiones de carbono.
¿Pero cómo funciona exactamente esta energía renovable?
Entre el centro de la tierra y su corteza hay una capa mixta de roca sólida y parcialmente fundida, llamada manto.
Aquí, las temperaturas oscilan entre los mil y los tres mil quinientos grados Celsius.
Parte del calor se debe a la descomposición radiactiva de metales, pero gran parte proviene del centro de la Tierra, que ha estado irradiando energía desde que se formó el planeta hace cuatro mil millones de años.
Aunque el manto se mueve lentamente, circulando apenas cuarenta kilómetros bajo la corteza terrestre, hay lugares donde se acerca más a la superficie.
Aquí, el magma forma cámara y venas en el suelo, calentando ríos y cenotes subterráneos que alcanzan temperaturas de trescientos grados.
Controlar el agua caliente es clave para aprovechar la energía geotérmica, y hay dos modelos principales para poder hacerlo.
El primero es construir una planta de energía geotérmica que usa estos profundos pozos calientes para generar electricidad.