Muchas décadas después de que desapareciera la expedición de la que vamos a hablar, empezaron a encontrarse restos humanos en algunas islas del norte de Canadá.
Pero lo que apareció allí no parecía simplemente gente que había muerto de frío.
Algunos esqueletos estaban en posiciones muy rígidas, como si esas personas hubieran caído de rodillas O se hubieran desplomado mientras intentaban seguir caminando.
Otros aparecían medio enterrados bajo pequeños montículos de piedras que alguien había colocado a toda prisa, probablemente en un intento desesperado de darles algún tipo de sepultura.
En algunos huesos se encontraron cortes muy finos, rectos y paralelos entre sí, que encajaban con el uso de herramientas metálicas afiladas, como cuchillos.
En otros casos los huesos estaban rotos de una forma que no tenía sentido si pensamos en una simple caída o en un accidente mientras caminaban sobre el hielo.
Y lo más inquietante de todo es que algunos restos presentaban marcas que no parecían hechas por herramientas, sino por dientes humanos.
El hielo del ártico tiene una forma muy extraña de conservar lo que se encuentra por el camino.
Lo hace como si fuera una cápsula del tiempo muy precisa, congelando el momento exacto en el que algo ocurrió y dejándolo ahí esperando a que alguien lo descubra años después.
Y lo más inquietante es que esos restos pertenecían a una de las expediciones mejor preparadas de su tiempo.
下载全新《每日西语听力》客户端,查看完整内容