Estamos solo un minuto andando de la Catedral de Barcelona, en pleno corazón de Ciutat Vella.
Pocas zonas de Europa están sometidas a tanta presión turística, por lo que cualquier espacio que preserve la cocina local es un auténtico regalo.
En el Cafè de l'Acadèmia ofrecen un menú de mediodía que cambia regularmente y una carta con muchos clásicos y algún que otro plato original.
La ensaladilla y las bravas son un patrón oro perfecto.
Según cómo preparen estos dos platos icónicos, ya te haces una idea de cómo se trabaja.
Para la ensaladilla, cuecen patata y zanahoria y la mezclan con pepinillo, aceituna y atún.
Cubren con huevo duro rayado, unas lascas de ventresca, guindillas incurtidas y acaban con unos colines.
Para las bravas, cortan las patatas en trozos grandes.
Las compitan a fuego lento y las reservan.
Al recibir el pedido, les dan un golpe de fuego fuerte hasta que se doran, y después las sirven con una ajonesa, es decir, mayonesa con ajo, y una salsa de tomate donde el protagonismo es para chile chipotle, que les dan un toque inconfundible.