Todo el mundo cree que Robin Hood nació para defender a los pobres, para luchar contra la injusticia y para enfrentarse a los poderosos.
Pero si nos vamos a las historias más antiguas que conservamos, ese Robin Hood simplemente no existe.
El primer Robin que aparece en las baladas medievales es un hombre violento que actúa fuera de la ley.
En varias baladas, Robin aparece tomando decisiones impulsivas, como emboscar a viajeros y ejecutar juicios drásticos sin una justificación clara.
Estas historias no presentan a Robin como un heroe moral, sino como un forajido que se mueve en un entorno donde la violencia es algo cotidiano.
Incluso en una gesta de Robin Hood, Robin y sus hombres asaltan viajeros sin que esas escenas se conviertan en reflexiones morales.
Actúan como forajidos en un contexto donde vivir fuera de la ley era una posibilidad real y no una metáfora romántica.
Lo más llamativo es que las primeras apariciones del nombre Robin Hood en documentos medievales no están en cuentos ni en poemas, sino en registros judiciales de los siglos XIII y XIV, donde funciona como un apodo asociado a "delincuentes".
Si este fuera realmente el punto de partida, la pregunta no sería "¿A quién ayudaba realmente Robin Hood, sino cómo pasó este personaje violento y ambiguo a convertirse en el héroe casi intocable que todos creemos conocer?
Antes de meternos en quien fue realmente Robin Hood, hay algo fundamental que aclarar, y es que la versión que casi todos tenemos en la cabeza no viene directamente de la Edad Media.