No.
Lo han vuelto a hacer el equipo que puso a la Bodega Gol en el mapa gastronómico de Barcelona, tras lograr lo mismo con la Bodega Manolo en Olbarri da Gracia, el pasado jueves reabrió la Bodega Vidal, una mano de pintura abastado para devolverle la vida a un local que conserva su diseño original, con esas lámparas, esos azulejos y esa barra metálica que generan una atmósfera única.
Y no solo eso, Rouget-Soulet, responsable gastronómico, ha ideado un concepto que los vecinos han acogido con entusiasmo: dos únicos precios, tres cincuenta para las rabaneras de banda amarilla, y cuatro ochenta para las de banda verde sardinas ahumadas, la ensaladilla de la Gol, la típica gilda, mojama, capipot, albóndigas , una carta con todo lo que debe tener para pasarlo en grande empezamos con bandas amarillas en la pizarra habéis visto la mojama y la hueva de maruca se puede pedir un mix, que sirven con almendras y un chorrito de aceite La sardina ahumada la acompañan de unas aceitunas arbequinas y de un pan tostado de la panadería Dalbarri, Santa Madrona.
La gilda es un matrimonio, es decir, anchoa y boquerón en vinagre, y la sirven con unas patatas-chips, un poco de pimienta y no puede faltar el chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Había cierta inquietud entre los vecinos, preocupados por lo que sería de esta icónica esquina.
Y ha pasado lo mejor que podía pasar.
En lugar de las omnipresentes Vivari 365 o cualquiera del estilo, tenemos estas maravillas gastronómicas de las que podemos disfrutar, con una caña o con cualquiera de los vinos que se presentan en dos pizarras, una para los tintos y otra para los blancos.
¡Cómo me gusta comer así!
Está claro que a Lavidal es mucho mejor ir acompañado, pero con tanta cosa rica no eche de menos nada.
Para la segunda tanda me animé con la ensaladilla de Lagol.